Ex-Machina

Por encima de los que siguen sin considerar al cómic como un medio adulto y plenamente capaz de aportar, no sólo historias interesantes, sino obras de gran calidad literaria, Brian K. Vaughan parece haberse levantado, dispuesto a demoler esta creencia a golpe de buenos guiones.
En el post anterior destacábamos otra de sus obras, Y el Último Hombre, y hoy vamos a centrarnos en Ex-Machina, otra serie que demuestra el buen hacer del norteamericano. El título de la serie proviene de una frase latina, deus ex machina, que viene a significar el dios de la máquina, nunca más apropiado que para Mitchell Hundred, el protagonista de la historia. Hundred es un ingeniero civil que acaba de convertirse en alcalde de Nueva York tras su fallida carrera como…superhéroe. El único superhéroe en un mundo post 11 de Septiembre. Criado por su madre soltera, Mitchell crece rodeado de cómics y, tras un misterioso accidente, obtendrá la habilidad de comunicarse y controlar las máquinas que le rodean. Radios, teléfonos, ordenadores, coches, trenes…todo lo mecánico está a su servicio. De ahí su nombre superheróico, La Gran Máquina.

La historia arranca durante su mandato como alcalde, en una suerte de Flashback en el que el propio Hundred habla con un misterioso interlocutor acerca de sus días como La Gran Máquina y como alcalde de la ciudad. Es decir, desde el principio sabemos que tanto su faceta superheróica como política han llegado a su fin. ¿Qué persigue Hundred?, ¿Qué le ha hecho llegar hasta un amargo final?. Es algo que iremos descubriendo a lo largo de una historia cargada de intriga política, denuncia social, thriller y género superheróico. Un coctel explosivo y totalmente novedoso. En una suerte de El Ala Oeste de la Casablanca, las tramas relacionadas con el cargo de Hundred tendrán el mismo peso que sus aventuras como encapuchado, y, en ocasiones, ambas facetas de su vida se unirán sin remisión, mientras que el verdadero origen de los poderes del alcalde permanece escondido, desvelando su raiz al mismo tiempo que conocemos más acerca de la vida de Hundred y su gabinete.

El cast de secundarios es lo que hace de Ex Machina una auténtica rara avis. A pesar de ser personajes creados para enriquecer la trama, cada uno es desarrollado por Vaughan con tanto mimo y lujo de detalles que, en ocasiones, nos encontraremos realmente ansiosos de descubrir más sobre ellos y sus diatribas a expensas de dejar a Mitchell Hundred en un segundo plano. Tenemos a Rick Bradbury, un ex-marine y testigo presencial del accidente que concede a Hundred sus poderes, ahora reconvertido en su guardaespaldas personal. Kremlin, un mecánico de Coney Island que actúa como mentor de nuestro protagonista durante sus días como La Gran Máquina y que parece esconder más de lo que es posible vislumbrar a simple vista. Dave Wylie, teniente de alcalde y siempre al tanto de contrarrestar los malos humos de Hundred. La Comisaria de Policía Angotti, que tendrá a Hundred en el punto de mira desde sus días como superhéroe y Journal Moore, secretaria de la oficina del alcalde.

La serie arranca con Estado de Emergencia, donde se nos relatan los primeros días como alcalde de Mitchell Hundred. Cómo ha llegado hasta la alcaldía y el final de sus días como superhéroe, mientras que Nueva York se ve atenazada por un terrible temporal de nieve. Esperad a ver cómo maneja Hundred el ataque terrorista al World Trade Center. Para quitarse el sombrero. La verdadera fuerza de la serie es el auténtico descaro con el que Vaughan maneja temas de actualidad como el matrimonio gay (una de las tramas pertenecientes al primer tomo) o el racismo a la vez que es perfectamente capaz de mantener nuestro interés con los episodios de caracter puramente superheróico.
Sería una injusticia no hablar de la soberbia labor de Tony Harris a los lápices y el entintado de Tom Feister. Sin ellos, esta serie podría ser una gran lectura cuya parte gráfica desequilibrara el conjunto. Nada más lejos de la realidad. El arte de la serie es sencillamente magistral. El realismo y estilo de Harris es precioso (a falta de un calificativo mas técnico), provocando el necesario impacto en las secuencias de acción y la correcta fluidez en diálogos y narrativa interna. Harris utiliza modelos reales en multitud de secuencias (en el primer tomo se incluye una extensa entrevista con el dibujante, donde nos deja ver algunos de esos modelos) y fotografías para los escenarios Neoyorkinos. Algo que, lejos de convertir el arte en algo estático o artificial, enriquece de forma exponencial su propuesta. La ambientación que Jd Mettler aporta en el apartado del color hay que verla para disfrutarla, en especial en todos los pasajes relacionados con los poderes de Hundred y su capacidad para comunicarse con las máquinas.

En definitiva, si quieres una historia repleta de acción, política, buenos personajes, humor, tensión, ciencia ficción y drama, Ex-Machina es una pieza única. El pack que os presentamos contiene los 7 tomos publicados hasta el momento por Norma Editorial. No podéis dejarlo pasar.

































