The Invisibles

Si ya has tenido la oportunidad de leer algo de Grant Morrison, sabrás que sus historias suelen ser densas, construidas con multitud de niveles de lectura y conceptos complejos y extraños para el lector menos experimentado. Los Invisibles es una obra que se adhiere a la perfección a esta clasificación, quizá la que explota con mayor intensidad la faceta más experimental de un guionista ya de por sí desatado en el control de sus ideas. Una serie de difícil clasificación cuyas bases se construyen entorno a ciertos toques de crítica social, pasajes de acción desenfrenada, teorías conspiratorias, realidades alternativas, ciencia ficción … podríamos malgastar muchos párrafos añadiendo múltiples influencias y guiños a la lista: música, literatura, cine, historia, pulp…en definitiva un caleidoscopio interminable de referencias.

Baste con afirmar que con Los Invisibles, Morrison destapa su caja de truenos particular. Prácticamente cualquier idea que rondase su cabeza mientras afrontaba los 59 números de los que consta la serie encontró un hueco entre sus páginas. Si te gusta este autor y decides darle una oportunidad a Los Invisibles, su nivel de ambición y complejidad te dejará más que satisfecho.
Estructurada en tres volúmenes USA, Planeta DeAgostini os brinda ahora la oportunidad de coleccionarla en tomos de 224 páginas, evitando las pausas entre sus tres actos que tuvieron que sufrir los lectores norteamericanos. Debido a esto, la lectura de Los Invisibles está pensada como un continuo, con estos tres actos sirviendo como puntos de inflexión en la historia (tal y como lo haría una serie con sus diferentes temporadas o tres films enclavados dentro de una trilogía).

El primero de estos actos corresponde a los tres primeros tomos recopilatorios: “Di que quieres una revolución“ - Say You Want a Revolution – si a alguien le suena a cierta letra de cierto cuarteto de Liverpool…habéis acertado, y no es la única referencia a The Beatles que encontraréis en la serie – ; “Apocalipstick” y “Entropía en el Reino Unido“.
Se nos presenta a Dane McGowan, un adolescente fuera de la ley, hastiado de su vida en los suburbios y con una constante sensación de que algo no encaja en el mundo. La historia arranca con su reclutamiento por parte de una sociedad secreta conocida como “Los Invisibles“, en constante lucha contra “La Conspiración“; Los Invisibles creen firmemente que Dane es el Elegido, la pieza clave para acabar con la guerra entre estas dos facciones y librar al mundo del velo de confusión y engaño al que está sometido por parte de La Conspiración. Tras el proceso de iniciación de nuestro protagonista, King Mob, el líder de esta resistencia, es secuestrado por sus enemigos. Los Invisibles deberán rescatarle contando con la ayuda de Dane, ahora bajo el nombre de Jack Frost, cuyos poderes sólo han empezado a manifestarse.
¿Os suena de algo?. Por supuesto que sí. Es prácticamente un calco del guión de The Matrix. Sin embargo, y con una simple revisión en el tiempo, es fácil comprobar que estos Invisibles de Morrison hicieron su aparición mucho antes en el cómic; The Matrix se estrenó en 1999 y el primer número de la serie del escocés vería la luz en Septiembre de 1994. En cualquier caso, las similitudes acaban aquí. El desarrollo de la historia nos llevará a través de viajes en el tiempo para conocer a algunos de los más famosos miembros de Los Invisibles (Oscar Wilde, John Lennon…), alucinaciones colectivas, guerrilla urbana y un sinfín de escenarios diferentes.

El segundo volumen se compone de nuevo de tres tomos: “Infierno en América“, “Contando hacia la nada” y “Besos para Mister Quimper“. Volamos desde las costas británicas a Estados Unidos, y cambiamos los descubrimientos metafísicos por algo de acción. Los Invisibles luchan contra el ejército estadounidense para recuperar una vacuna contra el SIDA; mientras se produce el conflicto, se nos relatará la historia personal de algunos miembros del grupo, momento tras el cual volverán a reunirse para su enfrentamiento contra las tropas norteamericanas. El tercer acto, compuesto exclusivamente por el último tomo recopilatorio, “El Reino Invisible“, supone el apoteosis de la obra. Surrealismo, descubrimientos y el catártico final, un número sublime, cargado hasta la última viñeta con la adrenalínica conclusión a la historia. Como curiosidad, la numeración final de la serie repliacaba esta cuenta atrás, desde el primer número, el 12, hasta el número 1.
En el apartado gráfico, y cumpliendo con la condición de collage de la obra, encontraremos a unos magníficos Phil Jimenez y Chris Weston, compartiendo lápices junto a una más que interesante lista de colaboradores: Philip Bond, Mark Buckingham, Steve Yeowell y el siempre sorprendente Frank Quitely (encargado del último número de la serie y también responsable último de la grandeza de la conclusión).

Si Morrison se mueve más allá de todo calificativo en cuanto al caudal de ideas con el que es capaz de regar cada una de sus historias, bien podríamos clasificar Los Invisibles como un continuo ejercicio de sorpresa para el lector. Justo cuando creemos encontrarnos asentados en la trama y tener los elementos necesarios para adivinar qué vendrá después, Morrison agita el tarro y la historia toma un rumbo completamente diferente. Esto provoca una verdadera adicción a lo que se nos está contando, un deseo constante de descubrir, junto a nuestros protagonistas, cual será el destino de King Mob, cómo escapará del peligro el cada vez más iluminado Dane y qué les aguarda al resto de secundarios.

Los Invisibles supuso una auténtica revolución. Es una obra evidentemente destinada a crear polémica, sorprender e informar acerca de las diferentes corrientes de pensamiento que nosotros, luchadores incansables contra La Conspiración, desarrollamos para explicar por qué estamos aquí, quienes somos y hacia donde vamos. Una apuesta nada segura para mentes inquietas. Y, por encima de todo, un cómic fascinante y altamente recomendable.


































