
Viajemos en nuestra máquina del tiempo particular. Estamos a finales de los 90. Un año convulso para la historia del cómic. El mercado sufre una transformación radical de planteamientos que acabará por convertir a los dibujantes en el motor principal de ventas de una colección. Portadas alternativas, Pin-Ups y páginas originales se venden a precio de oro y las grandes compañías dejan marchar a sus Hot Artists, que se rebelan creando sus propios estudios, editando sus trabajos de forma independiente y cosechando el éxito sin el amparo de un personaje de renombre con el que trabajar. Reclamando reconocimiento y un mayor porcentaje de beneficio por parte de las editoriales - el merchandising, ese arma tan poderosa -, la fuga de talentos revoluciona el mercado. Marvel, DC Cómics, Wildstorm, Image, TopCow… el mundo editorial norteamericano se fragmenta en las postrimerías del nuevo milenio.
Tras la avalancha inicial, Jim Lee, Rob Liefeld, Marc Silvestri y un largo etcétera de autores de renombre frenan su empuje. No es lo mismo trabajar por un sueldo que cargar con las tareas de creación, edición y distribución de tus propios productos. Retrasos, cancelaciones continuas y un sin fin de obstáculos frenan su gran escapada, y lo que comenzó como un desafío a la gran maquinaria editorial acabaría diluyéndose con la llegada de las temidas cifras de ventas. El tiempo se encargaría de poner a todos en su lugar, hasta conformar un mercado en el que hoy día las dos grandes compiten mes a mes con los Zombies de Kirman en Image. los Gen13 de Gail Simone en Wildstorm (ayudada por la propia DC) y la incombustible saga de Erik Larsen en Savage Dragon.
Entre todas esta avalancha de nuevas propuestas, The Authority, creada por Warren Ellis a los guiones y Bryan Hitch a los lápices, marcaría un nuevo punto de inflexión en el género.

The Authority nace de las páginas de Stormwatch. La serie mantendría un discreto nivel de ventas hasta la llegada de Warren Ellis - autor, entre otras, de Planetary y Transmetropolitan, dos verdaderos clásicos que actualmente siguen reeditándose en nuestro país -. Ellis intentaría revolucionar la colección introduciendo nuevos elementos, escalando los niveles de acción y ofreciendo una gran caracterización de personajes. La colección acabó cerrando con una historia en tres partes, “Change or Die”, en la que Jenny Sparks, personaje que traería de vuelta para The Authority, pondría de manifiesto las ideas del autor sobre la figura del super-héroe de los 90 - a partir de ahora, simplemente ‘Metahumano’ -. Los seres con este tipo de poderes luchan por mantener el status-quo, como un trasunto de agentes gubernamentales definitivos, dispuestos a lo que sea por mantener en el poder a los que lo ostentan, sin cuestionar su tiranía ni las injusticias que cometen.

Tras un segundo relanzamiento fallido de Stormwatch, ya con Bryan Hitch encargado de la parte gráfica junto a Paul Neary a las tintas, el guionista se centraría en la creación de su nueva serie. Una aproximación al género de los supergrupos que sabría a algo completamente nuevo.
Había aterrizado el Cómic Widescreen. Creado como si de una película de gran presupuesto se tratase, y con Bryan Hitch dibujando splash-pages a diestro y siniestro, la atención estaba puesta en los detalles por encima de los guiones elaborados, con las escenas de acción prácticamente saltando de las páginas para impregnar nuestras retinas. Arte impecable e icónico, lleno de dinamismo, con una narrativa endiabladamente rápida y cinematográfica. Viñetas cargadas de tridimensionalidad frente al pausado ritmo de los textos de apoyo y los diálogos. Como si de un Blockbuster veraniego condensado en 24 páginas se tratase, a ritmo de rock n’ roll y los mejores efectos especiales de la industria, en este caso, en forma del coloreado digital, ya totalmente establecido y perfeccionado en el medio.

¿Demasiadas explosiones y visceras?. En absoluto. Nada como unos personajes que puedan enganchar desde la primera página para atarnos irremisiblemente a la serie. El observador más avispado no tardará en reconocer entre los miembros de The Authority a ciertos personajes clásicos, debidamente pasados por un lavado de cara tanto a nivel de motivaciones como de aspecto, y encauzados en una dirección más realista, dentro de un contexto evidentemente exagerado. ¿Qué pasaría si estas personas colmadas de poder existieran realmente?. Los Authority de Ellis son una especie de Liga de la Justicia nacida en la vorágine del nuevo milenio, donde las tonalidades de gris lo cubren todo y el heroísmo es una actitud que puede inclinarse ante la mezquindad o el idealismo del ser humano.

Tenemos a Jenny Sparks, el espíritu del siglo XX, ligada a la historia de la humanidad, la representante directa del signo de los tiempos, destinada a estar en el centro de los eventos más importantes del siglo; una fumadora empedernida, bisexual y capaz de transformarse en electricidad pura. Apollo, el dios del sol, abiertamente homosexual y unido sentimentalmente a Midnighter, una suerte de Batman capaz de predecir con exactitud los movimientos de sus adversarios y experto en mil disciplinas de lucha, una máquina de matar invencible enamorado de un dios; ¿os recuerdan a alguien?. Jack Hawksmoor, el espíritu de las ciudades, otra figura mítica que controla los estados de ánimo de las metrópolis por las que camina - siempre descalzo -, capaz de lanzar su cólera contra sus enemigos. Engineer, el Cyborg definitivo, con nanotecnología corriendo por sus venas. Swift, el ángel del grupo, fuertemente unida a la doctrina Budista mientras debe matar o resignarse a ver su mundo destruido y El Doctor, el Shaman de nuestro tiempo, un ex-adicto a la heroína que encontrará mil obstáculos mientras carga con el peso de sus ancestros, con un poder místico capaz de alterar la realidad a su antojo…si es capaz de controlar antes la suya propia.
Los primeros doce números de la colección serían los únicos con el tandem Ellis/Hitch tras las labores creativas. Divididos en tres arcos argumentales de cuatro números cada uno, los conflictos a los que se enfrentará The Authority irán creciendo exponencialmente; de combatir a un dictador loco dispuesto a arrasar ciudades enteras, pasando por una invasión alienígena a escala global, hasta enfrentarse al mismísimo creador. Si. Dios en persona. O al menos, uno de ellos.

Tras esta “Primera Parte”, la secuela llegaría de manos de Mark Millar y Frank Quitely. Millar lo tenía claro desde el principio, “allí donde La Liga de la Justicia y los Vengadores no pueden llegar moralmente, empieza el trabajo de The Authority”. Adoptando el formato panorámico de sus predecesores, la saga de Millar quintuplicaría el carácter irónico, desencantado y violento de sus protagonistas; los miembros del grupo se convierten en celebridades, codeándose con estrellas de cine y super-modelos, interviniendo directamente en la política del país y pavimentando sus batallas con la sangre de sus enemigos, ocasión que Millar aprovecha para ofrecer desquiciadas versiones de personajes de sobra conocidos por los lectores.

Millar aguantaría hasta el número 34 de la colección, tras numerosos retrasos, cambios de dibujante, crossovers interminables y objeciones de la censura. Posteriormente a su paso por el título, la serie derivaría en multiples spin-off dedicados a Jenny Sparks, miniseries como The Authory: Kev a cargo de Garth Ennis, relanzamientos y una prometedora etapa final comandada por Ed Brubaker, en la que el grupo, en su siguiente paso en la escalada de poder, tomaría las riendas del Estado en un golpe directo contra el gobierno, convirtiéndose en la máxima Autoridad en un mundo demasiado cínico para ser manejado por simples humanos.
La serie, que en un principio parecía destinada a convertirse en el lienzo perfecto para que autores de renombre aportaran su visión sobre el género, libres de las ataduras impuestas por las grandes editoriales, y dispuestos a crear un gran espectáculo con cada encarnación del grupo, terminó diluyéndose ante las protestas de los lectores, los interminables fill-in y la censura de una editorial que volvía a relacionarse con las grandes empresas. El Universo Wildstorm había pasado a formar parte de la parrilla de DC Cómics. La revolución había terminado.

Como herencia fundamental, esta nueva forma de entender el concepto del cómic de superhéroes crearía una formula de inmenso tirón comercial que, años más tarde, tendría su versión más popular en los Ultimates del propio Mark Millar, de nuevo con Bryan Hitch aportando un carácter cinematográfico a sus dibujos y la actitud propia del grupo creado por Ellis y Hitch. Como algunos no tardaron en señalar, eran “Los Vengadores al estilo Authority”.
La edición de la serie en nuestro país ha sido casi tan accidentada como su contrapartida americana. Numerosos volúmenes editados por Planeta DeAgostini en su división World Comics, tomos recopilatorios y especiales recogiendo las miniseries derivadas. Norma Editorial, en un intento por ordenar y ofrecer la serie de forma lógica a sus lectores, publicaba en 2006 su primer tomo recopilatorio, conteniendo la etapa completa de Warren Ellis y Bryan Hitch.

El Volumen 2 aglutinaría el trabajo de Millar junto a una legión de dibujantes (Quitely, Arthur Adams, Dustin Nguyen…) y, tras la tercera y cuarta entregas, a cargo de Robbie Morrison y Ed brubaker a los guiones, hemos podido ver publicado un tomo especial recogiendo el crossover con Planetary: Crossing Worlds. Sumado a especiales como “Humanos por dentro” o a los tres números dedicados a la etapa de Brubaker en el título (The Authority: Revolution), el lector interesado en esta auténtica patada en el culo al concepto tradicional de super-héroe puede hacerse fácilmente con una de esas series que suponen un antes y un después en el panorama actual del cómic, todavía a la espera de que Grant Morrison y Gene Ha continúen su relanzamiento de la serie.
Si eres de los que piensan que un gran poder, a veces, conlleva una gran Autoridad, no dejes de echar un vistazo a nuestro Stock. ¡No te arrepentirás!.
